CAPÍTULO 57 “2017” (Retroactivo + Bono)

Después de que la vida nos patea (Es decir uno o varios hombres antes que ustedes), nosotras las mujeres, florecitas hermosas ¡Nos marchitamos! y sin querer nos salen espinas, que usamos de manera automática, a veces desmedida pero sin querer, como defensa cada vez que sentimos una amenaza (por pequeñita que parezca), Instinto de supervivencia, le llaman; también miedo, y ¿Por qué no? Inseguridad: Temida, malversada e incomprendida palabra.
¡No es fácil tratar a una mujer marchita! quien lo intente seguramente se topará con espinas, espinas a las cuales apodarán: locas, celópatas, intensas, sensibles, lloronas, caprichosas, maniáticas, psicópatas, intolerantes, descontroladas… incluso inventarán nuevos adjetivos, que usarán mofándose, acompañándole con un “¡Mujer que no jode, es hombre!” o “¡Seguro tiene la regla!” como si ser hombres concediera la divinidad de lo perfecto o si estar en “nuestros días” fuese una fatalidad, gracias a eso ustedes pueden hacer hogar por 9 meses en nuestros úteros, para luego ser expulsados al mundo en un salto de fe a través de nuestras vaginas, todo empieza, continúa y se mantiene en esa pequeña fosa, pero es otro tema… Lo cierto es que no es nuestra culpa habernos marchitado ¡O quizá sí!, sin intenciones de victimizarnos, pero así somos, ¡Así quedamos! sensibles, contaminadas por maltratos: nos han arrancado pétalos, nos han cortado tallos, nos han dejado secas y sin luz para nuestra fotosíntesis… ¡Total que somos un reto! Deben rescatarnos, limpiar la maleza que ha crecido al rededor, regarnos, ponernos al sol, cuidarnos, hacer que recobremos vida y una vez logrado, mantenerlo… no somos las mejores mujeres, ni las más perfectas, ni siquiera las más bonitas, somos las más complejas, las más volubles, las del caparazón duro de roer, las de la burbujita de cristal, las del escudo firme en mano izquierda, ¡Claro que es para espantarse! a la mayoría les gustan las cosas fáciles, lo sumiso, lo manipulable, entonces no se arriesgan, para dicha o desventura nuestra es un filtro natural; pero BENDITOS LOS HOMBRES que asumen con paciencia y todo el valor que se requiere para tratar a mujeres así , aquellos dispuestos a liberarnos de las espinas, aquellos curiosos y valientes que desean vernos a su disposición (Cuerpo y alma) y trabajan para obtenerlo, a sabiendas que al tomarnos seremos su única flor ( domesticada, como dice Saint-Exupéry), ¡Si, la única! pero seremos tan reales, tan genuinas, tan sinceras, TAN FLOR, que bastaremos para convertir sus vidas en un Edén.

#ANDIOR

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