CORAZÓN SIN LOBO

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El corazón, el mío,
es sangre ardiente y sangre fría a la deriva,
a veces ratón, a veces trampa;
en el espejo desde donde mi alma observa mi cuerpo, todo se ve diferente:
hay una mujer desnuda que sonríe como niña, por robar a una anciana su sabiduría,
del otro lado una jaula de mariposas repleta de huesos,
nublada por la sempiterna duda del amor,
hay manzanas con gusanos
flores marchitas,
un bosque sin Caperucita,
las migajas de Hansel y Gretel en un camino que nadie transita,
un lobo jubilado de sus oficios,
Y un celador ciego en su silla.

El cuerpo devuelve la mirada y se contempla perplejo…  ¡Acompáñame alma que tengo miedo!
Su reflejo le guiña un ojo:
¡Te faltan corazones rotos!

El desahucio de la palabras.

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Yo no pretendía adueñarnos de la palabra “eternidad”,
Pero si tal vez de algún gerundio:
Nos vamos conociendo, adaptando, queriendo, enamorando.
O quizás materializar un verbo,
y convertirlo en pretérito para condecorarlo con un extensivo y constante presente.
Por ejemplo: esperar.
Y luego no hacerlo más.
No soy de las que suele ver el reloj,
¡Mucho menos el calendario!
sin embargo contaba los días y las horas,
y entendí de que trata el desdén del tiempo:
Se puede vivir una vida entera en un segundo,
también es posible morir es lo que dura un suspiro;
normalmente morimos más veces de las que nacemos.

Nos condenamos a infiernos y purgatorios,
Caminamos en círculo,
encontrándonos con nuestras propias huellas que por razones incomprensibles obviamos,
y repetimos el giro una y otra vez,
de ahí la certeza humana de tropezar con la misma piedra y agarrarle cariño.

Pretendemos que la felicidad sea una consecuencia de los recuerdos,
cuando sucede lo contrario,
Nos aferramos a los momentos,
por eso cada esquina,
cada pared,
cada cielo al intemperie,
es apabullante y trae consigo una ráfaga de lo que fue ¡Y ya no más!

#ANDIOR
#SoyAnDiOr
#AnDiOrIRREVERENTE

VENEZUELA: Un campo en sangre es un diluvio sin arca…

Venezuela es un aquelarre de gritos silenciosos,
una legión de incautas distopías,
el Edén es un pupilo ante las maravillas de este país poderoso,
con escudos de cartón,
espadas de aluminio,
yelmos que cobran vida,
la Liga de la Justicia no es una ilusión,
hay héroes sin capas en casa esquina,
no hay diferencias entre longevidad e infancia,
todos clamamos el mismo sueño de soberanía,
la libertad es un feto que crece en el vientre de la esperanza,
un solo pueblo, una misma raza,
nuestro desahucio hace eco,
en los oídos de la tiranía,
no es más valiente quien usa un arma,
sino el que resiste desnudo el impacto de un proyectil;
Y aún heridos el alma aguarda,
la pobreza es voluntad,
un río seco es sed de paz,
un campo en sangre es un diluvio sin arca,
¡Aquí se salva el que aguanta!