El desahucio de la palabras.

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Yo no pretendía adueñarnos de la palabra “eternidad”,
Pero si tal vez de algún gerundio:
Nos vamos conociendo, adaptando, queriendo, enamorando.
O quizás materializar un verbo,
y convertirlo en pretérito para condecorarlo con un extensivo y constante presente.
Por ejemplo: esperar.
Y luego no hacerlo más.
No soy de las que suele ver el reloj,
¡Mucho menos el calendario!
sin embargo contaba los días y las horas,
y entendí de que trata el desdén del tiempo:
Se puede vivir una vida entera en un segundo,
también es posible morir es lo que dura un suspiro;
normalmente morimos más veces de las que nacemos.

Nos condenamos a infiernos y purgatorios,
Caminamos en círculo,
encontrándonos con nuestras propias huellas que por razones incomprensibles obviamos,
y repetimos el giro una y otra vez,
de ahí la certeza humana de tropezar con la misma piedra y agarrarle cariño.

Pretendemos que la felicidad sea una consecuencia de los recuerdos,
cuando sucede lo contrario,
Nos aferramos a los momentos,
por eso cada esquina,
cada pared,
cada cielo al intemperie,
es apabullante y trae consigo una ráfaga de lo que fue ¡Y ya no más!

#ANDIOR
#SoyAnDiOr
#AnDiOrIRREVERENTE

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