VENEZUELA: Un campo en sangre es un diluvio sin arca…

Venezuela es un aquelarre de gritos silenciosos,
una legión de incautas distopías,
el Edén es un pupilo ante las maravillas de este país poderoso,
con escudos de cartón,
espadas de aluminio,
yelmos que cobran vida,
la Liga de la Justicia no es una ilusión,
hay héroes sin capas en casa esquina,
no hay diferencias entre longevidad e infancia,
todos clamamos el mismo sueño de soberanía,
la libertad es un feto que crece en el vientre de la esperanza,
un solo pueblo, una misma raza,
nuestro desahucio hace eco,
en los oídos de la tiranía,
no es más valiente quien usa un arma,
sino el que resiste desnudo el impacto de un proyectil;
Y aún heridos el alma aguarda,
la pobreza es voluntad,
un río seco es sed de paz,
un campo en sangre es un diluvio sin arca,
¡Aquí se salva el que aguanta!

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PANDEMIA

 

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En Venezuela se desató una pandemia de corazones sin reparo,
de miradas que delatan hambre,
hambre de sosiego y libertad,
una estructurada cadena con eslabones perdidos,
de presunta tristeza disfrazada de azafata en vuelos de esperanza,
lágrimas venerables,
que devienen de ausencias en su mayoría insalvables.
¡Las heráldicas estrellas son pecados capitales!
El tricolor es vinotinto porque se ha convertido en un dispensador de sangre.

#ANDIOR
#SoyAnDiOr
#AnDiOrIRREVERENTE

CAPITULO 67 “2017” (Un súper atraso de la musa)

Thánatos… No es de extrañar, que seas imprudente, caprichosa e indulgente, además de un sinfín de adjetivos peyorativos que en este momento se me ocurren pero no mencionaré (Por respeto quizá); seré concisa (eso espero) si bien eres lo más seguro que a todos nos espera, por lo tanto una “vieja confiable”, la sabiduría con túnica, ¡La inmortal! Que ironía… eres quien se lleva en sus brazos, acomodados o no, con anuncio de desalojo o embargo repentino, al azar o elegidos cautelosamente ¡No se sabe! a cada compendio de células que ostente estar viva, por eso la vida por si sola constituye una batalla perdida, al final, tú siempre saldrás victoriosa, alzarás tus brazos huesudos y desgastados, jactándote con un ¡Lo hice una vez más!; menudo trabajo, no tienes descanso, cada milésima de segundo tomas de la mano a alguien o algo, porque no solo mueren las personas, las plantas y los animales, también las causas, las cosas, los sentires, pensares, y cualquier manifestación con o sin sentido, que deje constancia de un suceso o su humilde intención; repito ¡la inmortal! Sin ánimos de elevar tu ego, que ya lo suficientemente alto está, eres la única que NO muere ¡SI, la muerte no muere! De tantos inventos de Dios, o del hombre, o extraterrestres ¿Por qué no? , de quien quiera que tenga el control de mando o el muñequito vudú de la humanidad y de los inhumanos que también son parte de ella, tú eres la única capaz de sobrevivir y prolongar tu existencia por la eternidad, insisto ¡Menudo trabajo! No quisiera estar en tus alpargatas o en tus pies descalzos, o en tu tacones (ya que te trato como mujer) yo no tendría el valor de arrancar de tajo el alma a alguien (o algo) que merezca seguir aquí, cerrar capítulos bruscamente, sin la posibilidad de puntos suspensivos, robándote con ello los sueños, las esperanzas, los ideales, ciertamente queda el legado y quizás esa sea tu coartada: ¡Ahí les dejo esa leyenda!, pero no por eso deja ser injusto que vayas de presumida asumiendo que lo que hiciste era lo “debido”, en ocasiones tienes razón y tu elección es sabia, pero en otras, no me gustaría aseverar que la mayoría, dejas vacíos implacables por tus acciones y un montón de deudas pendientes que entran al libro de “Nunca más”.

Esto lo pensé hace días, el 8 de Marzo, no sabía como escribirlo entonces, cuando me enteré que una semana antes te habías llevado a un amigo y yo aquí “celebrando” la vida, mientras él ya se encontraba contigo y no lo sabía, yo no lo sabía.

#ANDIOR